Un amante

Un amante abandonado es quizás lo más triste y brillante que jamás tengas la oportunidad de ver. Quién ama de verdad, encuentra que siempre estuvo incompleto. Se da cuenta de que jamás fue feliz de verdad, no hasta que conoció a aquella otra persona, quien se convierte en parte de su alma y completa, hasta ese momento, su vergonzosa existencia. Quién no ha amado de verdad, y perdonen que les diga así lo que todos sabemos cierto, tiene una vida con un valor casi nulo o quizás inexistente. Uno no comienza a vivir, hasta que ama, uno no se da cuenta de la ignorancia de su propia vida, hasta que deja de ser amado. Y es entonces cuando uno se pregunta, “¿Cómo puede ser tan feliz sin ti?” El perder el amor es cómo perder un brazo, un día es arrancado de ti y de pronto tu vida ya no es la misma. Por eso un amante abandonado es quizás la cosa más triste que pueda existir. Pero la mente enamorada, parece despertar de un letargo del que nunca se había percatado. Los amantes escriben los mejores poemas, componen las más tristes y hermosas canciones, los amantes son grandes genios sin darse cuenta.  Y no hay que confundir esto con un amor absurdo, con una obsesión que no conoce límites, donde serías capaz de todo, con tal de sentirte amado. Se confunde constantemente, pero eso no es amor. El verdadero amante, solo quiere la felicidad de quien ama, el verdadero amante, es feliz observando a su amada disfrutar su vida, aunque no sea con él. El verdadero amante, casi siempre es quién no se da cuenta, de que está enamorado.